domingo, 9 de abril de 2017

Figueira da Foz

   El domingo dia 9 salgo para Figueria da Foz, a 34 millas. La previsión da viento del E en torno a  11-12 nudos, la cosa promete una buena navegación a vela... Nada más salir compruebo que lo del canal de Nazaret es verdad; de una profundidad de 8 metros en la bocana se pasa a 30, 90, y enseguida 140 metros, que rápidamente disminuyen a 30 al virar hacia el NW. Pongo las velas y llega el viento, como estaba anunciado, pero tras unos diez minutos empieza a subir, hasta alcanzar rachas de 23 nudos, que alcanzan el barco de través y lo hacen salirse de orzada. Es una marcha demasiado rápida para llegar a Figueira sobre las 5, a la pleamar, cuando debe ser más fácil subir por el Mondego hasta la marina. Pongo un rizo y todavía voy demasiado rápido, pongo el segundo rizo y todavía voy bastante rápido pero mucho más cómodo, sin salidas de orzada y casi sin escora. La navegación sigue a un ritmo típico de los vientos terrales, rachas seguidas de vientos flojos. La costa alterna acantilado con playas que desde lejos tienen muy buen aspecto,



     El caso es que a las 13h me quedan solo 7 millas a Figueira, demasiado pronto, enrollo el Génova y esto ya da resultado. Llego a la bocana sobre las 4, llamo por radio a la Marina y no contesta nadie, llamo por el móvil y me contesta el encargado de seguridad, que se ofrece a ayudarme a amarrar en el muelle de espera. Entro en el río y enseguida noto las turbulencias ocasionadas por el choque de la corriente contra la marea, no son muy fuertes, es un día tranquilo y falta poco para la pleamar. La marina está muy bien identificada por una enorme pintura que pone Clube Náutico, como también el muelle de espera, lo ves delante nada más entrar en la amplia dársena. Tras el papeleo miro el viento y escojo un amarre con el finger a sotavento (ventajas de ir por ahí en temporada baja). Los vecinos de un barco sueco bajan al muelle y me ayudan con las amarras. Ya estoy en Figueira.

    Vista de la parte W de la marina, al fondo el puente sobre el Mondego





   Hasta aquí la estancia en Figueira, corta para aprovechar la racha de buen tiempo y hacer mañana la larga etapa hasta Oporto.





sábado, 8 de abril de 2017

Nazaré

   Salgo de Cascais el viernes 7 a las 7. El día anterior había estado llamando por teléfono al Puerto de Recreio de Nazaré y siempre salía un mensaje de que no hay línea. El personal de recepción de la Marina de Cascais, muy amable, probaron sin resultado, y me facilitaron una dirección electrónica. Envié el mensaje para reservar amarre y llegó una respuesta automática notificando recibo del correo, pero nada más, así que no tengo claro si quedarme en Peniche o seguir hasta Nazaré, a casi sesenta millas. La previsión es poco viento y poca ola, y eso es lo que hay. Al poco de salir ya veo el cabo de Roca,


y a las dos del mediodía estoy frente a Peniche,


   Tengo que decidir si quedarme en Peniche o seguir 20 millas más. Pienso que aún queda mucho dia por delante y sería una lástima terminar aquí la etapa, algún sitio habrá en Nazaré. Enfilo el paso entre la punta de Peniche y las islas Berlengas, la guía dice que puede ser complicado, pero el tiempo sigue muy calmado y el paso, visto al natural, tiene una amplitud tranquilizadora, son varios kilómetros... Pero vaya,..., el fondo disminuye hasta los 30 metros, la ola, que viene del NW, es contraria a la corriente. Resultado: La navegación se vuelve incómoda, tomo nota que con peor tiempo, mejor rodear las islas. Pongo rumbo a Nazaré, la mar mejora en cuanto me alejo del paso.

   Llego a Nazaré pasadas las cinco. La siguiente imagen muestra la navegación efectuada:

   El puerto de Nazaré es considerado de los más seguros de la costa atlántica de Portugal, aunque solo es un pequeño puerto pesquero. Cuando otros cierran por mal tiempo, Nazaré está abierto. La explicación es el canal de Nazaré, un cañón submarino transversal a la costa y con unos 100 metros de profundidad, que conduce hasta la bocana del puerto y evita que la ola que llega del Atlántico se levante. Al aproximar la bocana preparo las defensas y los cabos de amarre, llamo por radio al Porto de Recreio repetidamente,..., no contesta nadie, así que me dispongo a entrar y amarrar donde sea


(Vista desde la aproximación)

   Cuando estoy enfilando la bocana hago una última llamada y me contestan del Club Naval, me dicen que tienen sitio si deseo ir con ellos. Los Clubs Náuticos de España suelen ser un combinado de club náutico propiamente dicho, club social y club de campo. Los clubs navales de Portugal están pensados para facilitar a los asociados las instalaciones y servicios necesarios para navegar, pero sin las comodidades habituales en España (de lo que he visto hasta ahora). Afortunadamente suelen tener algunos amarres a disposición de los transeúntes, y lo básico de las instalaciones queda compensado por un trato muy cordial. Entro en puerto, me dirijo a la gasolinera donde me está esperando el empleado de guardia del club (esto me viene de maravilla porque la gasolinera funciona como autoservicio y el poco viento que había no me habría dejado amarrar yo solo), me explica dónde tengo que ir a activar el poste, y una vez repostado y cumplimentado el papeleo me acompaña a atracar, que resulta muy fácil porque al acercarme dos amarristas se acercan a ayudar.

   A la mañana siguiente, vuelta por Nazaré. La parte baja es una cuadrícula de pequeñas calles, algunas muy pequeñas, solitarias y frescas (está haciendo mucho calor), en otras hay restaurantes con asadores al carbón ocupando el espacio disponible,



   En la playa tienen varadas unas barcas delante de cada cual hay un cartel que explica para qué se utilizaba y sus principales características,



   También hay secaderos de pescado a la manera tradicional,



 Tomo el funicular y voy a la parte alta, desde donde hay buenas vistas,



   Desde allí se puede acceder a la playa de los surfistas: La ola que se mantiene baja sobre el cañón se levanta en la zona de la playa, con poco fondo. Se han registrado olas de hasta 30 metros.




sábado, 1 de abril de 2017

Cascais

   El sábado dia 1 de Abril salgo para Cascais a las 9,30. Son solo unas 14 o 15 millas, pero la siguiente etapa es larga, y mejor tener este trecho ya recorrido. En principio parece una navegación sencilla: La mayor parte por el estuario del Tajo, previsión de ola vieja del W de 1-1.5 metros, viento del N hasta fuerza 3, marea a favor... Salgo de la marina, preparo los cabos y defensas para la llegada y voy bajando el río a 8.5 nudos a muy pocas vueltas de motor. Todo tranquilo, las vistas de Lisboa, la plaza del Comercio, el puente 25 de Abril... Empiezo a notar el oleaje, y al llegar al fuerte de Bugío veo una barra de olas en el canal Sur (poco profundo), bueno, pienso, es lógico con marea vaciante y ola en contra, pero no esperaba tanto. El canal Norte, por el que voy y que es más profundo, está despejado. Localizo la enfilación, doy un vistazo a la pantalla del navegador y me encuentro que señala un rumbo verdadero hacia el fuerte de San Julián, que queda a estribor. Me parece exagerado, pero vuelvo la vista atrás y veo que las luces de la enfilación se "están yendo" a babor, o sea estoy derivando hacia tierra, así que voy ajustando el rumbo de aguja al rumbo verdadero, que solo consigo cayendo unos 40º a babor. A medida que me voy acercando a la bocana del estuario se nota más el oleaje hasta llegar a ser incómodo. Dejo un buen resguardo a la costa y empiezo a modificar el rumbo hacia Cascais. Tras unas millas el mar empieza a calmarse hasta que, ya cerca de la marina, solo queda la ola vieja del Atlántico. Llamo por radio, inicio la entrada y me encuentro con dos boyas rojas en medio de la bocana. Nueva llamada por radio, esta vez apresurada, me indican que debo dejarlas a babor. Tras repostar, una  neumática me guía hasta el amarre (muy conveniente porque hay más boyas dentro de la Marina), en zona resguardada y cerca de las duchas. Ahora queda esperar unas condiciones adecuadas para la siguiente etapa hacia el Norte, entretanto veré lo que hay que ver y seguiré  contando.

   Vista a la llegada,


    El faro,


   Desde el punto de vista náutico destaca el recodo que forma la costa frente a la Marina, es un buen fondeadero que protege de la mar del W, N y E:

(Al fondo, Estoril)

   Es domingo y hay mucha actividad,


     Cascais fué en otros tiempos estación de veraneo de la nobleza, ahora es uno de los sitios preferidos por portugueses y no portugueses para ir a la playa y pasar el verano..., pero hay que estar atentos a la marea,


   Del pasado han quedado algunos palacios y casonas de gente acomodada, un entorno muy cuidado y un ambiente acogedor:




   Detrás de la marina hay un parque con mucho árbol, un césped donde la gente lee libros y  unos cuantos animalitos:


 


   Las olas que llegan desde el Atlántico se levantan al llegar a las playas junto al paseo entre Cascais y Estoril,




    Las playas son muy visitadas por los surfistas,





Continuará

viernes, 3 de marzo de 2017

Lisboa

   El jueves 2 de Marzo salgo a las 8.30 hacia Cascais o Lisboa, depende de la hora de llegada: La información que viene en la guía náutica y me han confirmado mis vecinos de amarre indica que es muy conveniente navegar por el estuario del Tajo a favor de la marea. Además del tiempo que se pierde con la marea en contra (la corriente es fuerte y las distancias son grandes) se complica la entrada a las marinas (hay que entrar de través a la corriente, y puede suceder que la corriente que incide en la popa, todavía en el río, pero no en la proa, -cuando ya está dentro  de la dársena-,  voltee el barco). Por esto pienso ir a la Marina del Parque de las Naciones si llego allí a la hora de la pleamar, cuando no hay corriente. En caso contrario haré caso al consejo que me han dado de ir a Cascais, que está fuera del estuario, y pasar a Lisboa otro día.

   La previsión meteorológica se cumple, no hay viento y el oleaje va de 0.5 a 1.5m. según las zonas. Es ola atlántica, muy redondeada, se nota poco. El rumbo hasta el cabo Espichel me aleja de la costa, que pierdo de vista muy pronto. La navegación es bastante tranquila aunque hay que prestar atención a los palangres, no hay muchos, pero hay. Paso el cabo Espichel a las 2, y calculo que puedo estar en el estuario de Lisboa sobre las 4, lo que me daría tiempo de sobra para llegar a la Marina de las Naciones sobre las 6, a la pleamar. Llego a la boca del estuario a las 4, busco la enfilación (3 luces rojas situadas en una colina de Lisboa), y voy entrando en el Tajo. Inmediatamente noto el efecto de la marea entrante y pongo el motor al ralentí, aún así hago 6.5 nudos. Localizo el fuerte de Bugío, que debo dejar a estribor, e inmediatamente la primera baliza verde. A partir de aquí empiezo a ver los monumentos emblemáticos de Lisboa:

   La torre de Belem,


       El puente 25 de Abril,


   La plaza del Comercio,





   Pasado el puente el estuario se ensancha y forma un mar interior cuyos límites no se ven.  Llego a la Marina a las 6 y media. Un marinero me está esperando con una neumática para guiarme por el peculiar sistema de entrada (una pequeña antedársena comunica con la zona de amarres por dos compuertas). El marinero me indica que preste atención a la corriente a la entrada de la primera dársena, pero no noto nada, es la pleamar. Una vez amarrado se está muy bien, no se nota la corriente. Ni que decir tiene que esta estancia va a ser larga, hay mucho que ver en Lisboa y alrededores,

   Tras unos días lluviosos llega un tiempo primaveral y comienzo a familiarizarme con los medios de transporte (autobús normal, autobús turístico, metro, tranvía moderno, tranvía antiguo, tranvía turístico, elevadores...) y a localizar supermercados. Entretanto voy conociendo los alrededores, el Parque de las Naciones:

(No, no es un barco, son apartamentos)



   Hoy he ido a la morería (la zona donde vivieron los musulmanes tras la conquista de la ciudad por Alfonso Henriques). Las calles son estrechas y con fuerte pendiente:




       A continuación he bajado hacia la plaza de Rossío, Chiado y alrededores:

   Plaza de D.Pedro IV,


   Plaza del Rossío,


    La plaza del Rossío desde el elevador del Chiado, diseñado hace más de cien años,


   A media tarde un descanso en el café A Brasileira:


      No se puede estar en Lisboa sin ir a Alfama, donde nació el fado. Alfama tiene un aire que recuerda al barrio del Carmen de Valencia, no se nota tanto el característico estilo portugués de las zonas antiguas. Algunas imágenes:





 Un balcón,


   Los tranvías de Lisboa son famosos, aquí tenéis una foto del interior del mítico 28, que fuí a coger a la primera parada para tener sitio, cuando consiga una foto adecuada pondré una vista exterior,


   El mercado de Ourique se caracteriza, (también el de Ribera) en que la compra te la preparan allí mismo (carnes, pescados). Te dan un disco con tu número en rojo, te vas a dar una vuelta y cuando el disco vibra y se pone verde recoges el encargo ya cocinado y te lo comes en las mesas de la parte central:

(Aquí mi disco me está avisando que el bacalao que he pedido ya está listo)


    La parte del estuario junto a la marina es reserva natural, muchas aves pasan por aquí y se pueden ver incluso en la Marina:




¿Sabíais que cuando los patos duermen en seco descansan sobre una sola pata? Yo no:


   Observar los tranvías también es interesante, pasan por sitios inverosímiles,


   El palacio de Queluz (segunda mitad del s.XVIII) es una muestra del rococó en Portugal y de cómo vivía la realeza. Se puede visitar tomando el suburbano a Sintra,






   Vilafranca de Xira está río arriba, donde acaba (o empieza) el estuario. Ambiente taurino, mezcla del estilo tradicional portugués con lo moderno (a media hora del centro de Lisboa en el suburbano), y con un pequeño puerto que demuestra que se puede llegar hasta allí en velero. Vista aguas arriba:


       Vista aguas abajo con el comienzo del estuario donde el Tajo se bifurca en dos brazos:

  En una ciudad como Lisboa hay sitios que no se debe dejar de visitar, a pesar de las colas y del lío que montamos tanto turista: El museo de la Marina, los Jerónimos, el museo de Arqueología... 

   Un par de fotos del museo de la Marina, muy interesante y al que vale la pena dedicar tiempo:



   El monasterio es muy bonito, en cuanto al museo arqueológico, hay mucho de época romana. La homogeneización cultural del mundo romano hace que casi viene a ser lo mismo aqui que en Tarragona o en Volubilis. En cambio, el tesoro prerromano es impresionante, ¿cómo pudieron alcanzar tanta perfección sin los medios modernos? Van dos imágenes del monasterio (pero no del tesoro, no dejan hacer fotos):



   Los días van pasando, unos casi de verano, otros lluviosos. Son numerosas las casas con fachadas decoradas con azulejos,




   El palacio de Ajuda fué habilitado para residencia de los reyes en el s,XIX. La decoración neogótica, característica de la época, es muy diferente a la luminosidad y alegría del rococó de Queluz. En Ajuda predominan las maderas oscuras y los cortinajes. Pero es interesante, llama la atención las estancias privadas de unos reyes, liberales y cultos, que dedicaban sus ratos de ocio a traducir a Shakespeare, a conciertos (ellos también participaban). y a navegar e impulsar la oceanografía. Un par de imágenes del palacio;



    Durante el s.XIX se incorporaron a la monarquía portuguesa un rey de origen alemán y una reina de origen suizo. Por lo visto no les gustaron ni el palacio de Queluz ni el castillo medieval de Sintra, residencias de verano hasta entonces, así que mandaron construir unos nuevos. A los portugueses de la época les debió de costar una millonada, pero los portugueses de hoy tienen una espléndida herencia cultural y económica (riadas de turistas dejando allí sus Euros). Resumiendo, en el palacio Nacional de Sintra hay una magnífica muestra de cómo pasaban el verano los reyes al final de la Edad Media, en el palacio de Queluz tenemos el Rococó de la segunda mitad del XVIII, en el castillo de Pena, el Romanticismo de la primera mitad del s.XIX, y en el palacio de Ajuda el neogótico de la segunda mitad del XIX, y no he sido exhaustivo. Volviendo a Sintra, la cosa es que al llegar a Portugal el rey de origen alemán quiso hacerse un castillo-palacio según el gusto romántico, en lo alto de una montaña, entre peñascos, bosques, estanques y cascadas. La sierra de Sintra se prestaba a ello, y los estanques y cascadas que no había los pusieron. La condesa de Edla, que en realidad era una cantante suiza de ópera reconvertida en condesa cuando el rey Fernando I de Portugal (Ferdinand von Saxe-Coburg-Gotha), ya viudo, se enamoró de ella y acabó de reina de Portugal, se hizo un chalet, y los nobles y altoburgueses que pudieron construyeron quintas de veraneo en la zona. Siguiendo el gusto de la época llenaron la sierra de arboretos, sendas, más cascadas y más estanques. Hoy el conjunto es patrimonio de la humanidad, lo que significa muchísimo turista, colas, y saturación,..., pero es algo que merece verse. Van unas imágenes del exterior del palacio de Pena, muestran muy claramente el gusto romántico por lo fantástico:


       El interior:



      Ahora veamos cómo entendían el esplendor real en la Edad Media: (las estructuras cónicas sobre el techo son las chimeneas de las cocinas)


En el interior destacan los artesonados y los azulejos, la mayoría de origen mudéjar,

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Detalle de los artesonados,





   Los Cook fueron unos potentados de origen inglés, su chalet es de inspiración absolutamente romántica, refleja el gusto del momento por lo medieval y lo hispano árabe:




    Para acabar, una muestra del exterior, constituido por herbarios, arboretos, etc.


   Todo tiene un final, mañana termino esta visita a Lisboa. Me dijeron que no me la acabaría y es verdad, todavía quedan cosas que ver, pero hay que hacer marcha, próxima etapa Cascais. Cierro con esta vista desde el mirador de Eduardo VII que expresa bastante bien la impresión que deja la ciudad: Una gran sensibilidad por el urbanismo, historia, cultura, y gente amable.